Agroindustria exportadora y la figura de la zona franca

Atahualpa Domínguez Especial para LISTÍN DIARIO
Santo Domingo
La capacidad multiplicadora que tiene la industria de procesamiento de alimentos (agroindustria alimentaria) a lo largo y ancho de toda la economía nacional es ciertamente un factor determinante de crecimiento y de desarrollo sostenible, gracias al fenómeno de la concatenación, bien en fases subsiguientes o en etapas precedentes del proceso agroindustrial.

Dicho fenómeno está referido al alto grado de interdependencia que guardan la industria agroalimentaria y la agricultura, en tanto la primera es el eslabón fundamental de la cadena de producción de materia prima: consumo final.  Así las cosas y vista la importancia relativa de nuestro sector agrícola, toda estrategia nacional de desarrollo está llamada a pasar por el estímulo o, por lo menos, la no penalización- de aquellas agroindustrias capaces de generar demanda de las materias primas que producen o que son susceptibles de ser producidas por nuestros agricultores.

Hoy día República Dominicana es un importante exportador de cacao en grano fino y de aroma, gracias a que nuestros agroindustriales del sector advirtieron que era mejor y más sostenible el negocio de exportar el cacao resultante del proceso de fermentación (tipo Hispaniola) de superior calidad que el tipo Sánchez, despulpado y secado al sol como era la tradición más difundida. Desarrollaron entonces modernos Centros de Fermentación y de secado de cacao y en paralelo establecieron políticas de extensión con sus socios agricultores productores  de cacao y conviniendo con ellos una estricta y transparente política de trazabilidad que pone a resguardo la calidad del cacao dominicano como el principal atributo del negocio.

Y para sellar esa aleccionadora experiencia digna de ser emulada, finalmente, y luego de superar ciertas incomprensiones, llegó el amparo del régimen de zonas francas y esos Centros de Fermentación y Secado de Cacao pasaron a operar como zonas francas Especiales de Exportación, para salvaguardar las más de 40,000 familias y las más de 350,000 personas vinculadas directamente al cultivo del cacao en República Dominicana, porque no solamente están recibiendo los precios más altos que recuerden, sino que la transformación de que es objeto el cacao  en dichos Centros les ha venido proporcionando certidumbre y bienestar perdurable.

En materia de cacao solo nos falta transitar hacia su industrialización y de nuestra transformación en país exportador de productos intermedios y finales de chocolate de mucho más valor agregado.  La coyuntura no puede ser más propicia debido a que los altos precios internacionales del cacao han venido erosionando la competitividad de importantes industrias chocolateras de países importadores de cacao en grano en momentos en que el consumo mundial de productos de chocolate viene creciendo a un ritmo del 4% anual, según la Organización Mundial del Cacao (ICCO).  Los beneficios para la salud, e incluso afrodisíacos encontrados en el chocolate fino, han hecho que este segmento venga creciendo a tasas que oscilan entre el 12 y 15% anual.

http://www.listindiario.com.do/economia-and-negocios/2011/10/27/208897/Agroindustria-exportadora-y-la-figura-de-la-zona-franca

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